Economía doméstica en hidroponía
Más allá de la sostenibilidad y la satisfacción personal, la hidroponía doméstica plantea una pregunta clave para muchos hogares: ¿realmente se ahorra dinero cultivando en casa? La respuesta depende del tipo de cultivo, el sistema utilizado y los hábitos de consumo.
En un sistema hidropónico doméstico básico, los principales costes son la electricidad, el agua y los nutrientes. Sin embargo, el consumo de agua es muy reducido en comparación con el cultivo tradicional, y la electricidad necesaria para bombas y luces LED suele ser baja y estable.
Cultivos de rotación rápida como lechuga, espinaca, rúcula o hierbas aromáticas ofrecen un retorno económico más rápido, ya que permiten varias cosechas al mes. En muchos casos, el coste por unidad cultivada en casa resulta inferior al precio de compra en supermercados, especialmente en productos frescos y ecológicos.
Otro factor importante es la amortización del equipo. Un sistema hidropónico doméstico suele recuperar su inversión en un periodo de meses, dependiendo de la intensidad de uso y del tipo de cultivo. A partir de ese punto, el ahorro se vuelve progresivo.
Además del ahorro directo, la hidroponía aporta beneficios indirectos: reducción de desplazamientos, menor desperdicio alimentario y disponibilidad constante de alimentos frescos.
La hidroponía doméstica no solo es una opción sostenible, sino también una herramienta real para optimizar el gasto alimentario, especialmente en entornos urbanos donde el coste de los productos frescos es elevado.


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